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Hacer lo correcto por las razones correctas

Actualizado: 15 abr



“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”



Es común ver personas que hacen lo correcto, pero con una intención equivocada. Ayudan, sirven, dan, participan… pero internamente están atentos a algo: ser reconocidos. Esperan que alguien lo note, que lo valore, que lo mencione. Cuando eso no sucede, algo cambia. La motivación se debilita, el ánimo baja y lo que antes se hacía con disposición empieza a sentirse pesado.


Jesús confronta directamente esa realidad. No cuestiona la acción, sino la intención. Hacer lo correcto delante de otros para ser visto cambia completamente el propósito. La acción puede parecer correcta, pero pierde su valor delante de Dios cuando está dirigida a recibir aprobación humana.


El pasaje muestra algo clave: cuando la recompensa se busca en las personas, ahí termina todo. Pero cuando lo que se hace se dirige a Dios, aunque nadie lo vea, Él sí lo ve. Y eso cambia el enfoque. Ya no se trata de impresionar, sino de agradar.


Muchas personas viven midiendo su valor por la reacción de otros. Ajustan lo que hacen dependiendo de quién está mirando. Pero este texto enseña que la vida espiritual no se sostiene en la apariencia, sino en lo que ocurre en lo secreto. Ahí es donde se define la sinceridad del corazón.


La enseñanza es clara: lo que haces puede ser correcto, pero lo que lo hace verdadero delante de Dios es la razón por la que lo haces. Y cuando el corazón se alinea con esto, la necesidad de reconocimiento pierde fuerza, porque la aprobación de Dios ocupa el lugar correcto.


Reflexión

Mateo 6:1-4 enseña que Dios no solo ve lo que haces, sino por qué lo haces. La obediencia pierde valor cuando busca reconocimiento humano, pero se fortalece cuando nace de un corazón que quiere agradar a Dios.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Lo que haces para Dios depende de si alguien lo ve?

  • ¿Cómo reaccionas cuando no recibes reconocimiento?

  • ¿Tu motivación está en agradar a Dios o en la aprobación de otros.

  • ¿Qué necesitas ajustar en tu intención hoy?



Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios ve lo que otros no ven, y también conoce las intenciones del corazón. Permanece firme, porque cuando haces lo correcto por las razones correctas, tu vida se alinea con lo que realmente tiene valor eterno.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día.


Nos leemos en el siguiente devocional.


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