El día que descubrí la alegría de barrer
Actualizado: 23 abr
Lectura bíblica: Salmos 100:2
Mateo era un niño con un corazón noble, pero como muchos, pensaba que “servir a Dios” significaba hacer algo grande o importante: tocar en la alabanza, predicar como el pastor o dirigir un grupo. Nunca imaginó que barrer el piso de la iglesia también podía ser una forma de adorar a Dios.
Un Domingo por la mañana, su maestro del club bíblico les anunció:
—Mañana, después de la clase, vamos a limpiar todo el salón. Queremos que esté bonito para recibir a los nuevos niños. ¿Quién quiere ayudar?
Algunos levantaron la mano rápido. Mateo no. En su mente, barrer era aburrido, algo que hacían los adultos cuando uno se portaba mal. Él pensó: “Yo vine a aprender de Dios, no a limpiar el piso…”
Pero al día siguiente, llegó temprano. Y ahí estaban sus amigos: algunos con escobas, otros limpiando las ventanas, moviendo sillas, barriendo las hojas del patio.
Mateo se quedó parado, mirando. No quería que lo obligaran. Sin embargo, algo en su corazón comenzó a inquietarlo. Vio a Sofía, una niña más pequeña que él, luchando por cargar una cubeta de agua. Entonces se acercó.
—¿Necesitas ayuda?
—¡Sí! Gracias, Mateo —respondió ella, sonriendo.
Sin darse cuenta, pasó media hora barriendo, limpiando, ayudando. Y cuanto más lo hacía, más contento se sentía.
Después de todo, no era tan aburrido. De hecho, sintió una alegría diferente, una que no venía de jugar ni de recibir premios, sino de hacer algo para Dios, aunque nadie lo aplaudiera.
Esa tarde, al terminar, el maestro dijo:
—Hoy no solo limpiamos un salón, también limpiamos nuestro corazón del egoísmo.
A veces pensamos que servir es algo grande, pero Jesús dijo que el más grande en el Reino de los cielos es el que sirve con humildad. ¡Y ustedes hoy sirvieron al Señor!
Mateo se sintió como si hubiera descubierto un tesoro escondido. Esa noche, mientras oraba, dijo:
—Señor, gracias por darme la oportunidad de servirte, aunque fue barriendo. Me di cuenta de que cuando te sirvo con alegría, mi corazón se llena de gozo. Ayúdame a no buscar aplausos, sino tu sonrisa. En el nombre de Jesús, Amén.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Cuando servimos con alegría, aunque nadie lo vea, Dios lo ve todo.
¿Has hecho algo para ayudar en tu iglesia o en casa sin que te lo pidan? ¿Cómo te sentiste al hacerlo?
Cuando hacemos cosas pequeñas con alegría, Dios las ve como algo muy grande. No necesitas un micrófono ni estar en el escenario para agradar a Dios. Solo necesitas un corazón dispuesto.
Servir con una sonrisa alegra el corazón de Jesús.
Versículo clave: Salmos 100:2
Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖







Comentarios