CUMPLIR LO QUE PROMETES
- Tesoros en el cielo

- 1 jun
- 3 min de lectura
A veces los niños hacen promesas muy rápido. Prometen ayudar, acompañar a alguien, compartir algo o hacer una actividad juntos. Lo dicen con sinceridad en ese momento, pero después se distraen, se olvidan o simplemente cambian de planes. El problema es que quizá tú olvidaste lo que prometiste… pero la otra persona no lo olvidó.
Eclesiastés capítulo 5 versículo 5, dice: “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”
Un día, una niña vio a una compañera sentada sola durante el recreo. Era nueva en la escuela y todavía no tenía muchas amigas.
La niña sintió tristeza por ella y decidió acercarse.
Hablaron un rato y antes de regresar al salón le dijo:
—Mañana voy a sentarme contigo y vamos a jugar juntas.
La nueva compañera sonrió inmediatamente.
Aquellas palabras significaron mucho para ella.
Durante toda la tarde estuvo pensando en lo feliz que sería al día siguiente.
Pero cuando llegó el nuevo recreo, las cosas fueron diferentes.
Las amigas de la niña estaban organizando un juego muy divertido y la llamaron para participar.
Sin pensarlo demasiado, corrió con ellas.
Se divirtió.
Jugó.
Se rió.
Y se olvidó completamente de la promesa que había hecho.
Mientras tanto, la niña nueva permanecía sentada sola observando a los demás jugar.
De vez en cuando levantaba la mirada esperando verla acercarse.
Pero nunca llegó.
Más tarde, cuando regresaban a clase, la niña vio algo que llamó su atención. Cerca del patio había una golondrina llevando pequeñas ramas hacia un rincón del techo.
La observó varias veces durante el día.
Iba.
Regresaba.
Volvía a salir.
Y otra vez regresaba con una nueva rama.
Parecía un trabajo lento y repetitivo.
La niña se quedó mirando y entendió algo importante: aquella ave seguía haciendo lo que había comenzado aunque nadie la estuviera observando.
No abandonaba a la mitad.
No se olvidaba.
Seguía cumpliendo con aquello que necesitaba hacer.
Entonces recordó la promesa que había hecho a la niña nueva.
Y entendió que una promesa también es algo que debe cumplirse, no solo decirse.
Ese mismo día se acercó y le dijo:
—Perdón. Te prometí que iba a estar contigo y se me olvidó.
La otra niña sonrió.
Y juntas caminaron hacia la salida de la escuela.
Ese día aprendió que las promesas son importantes porque nuestras palabras tienen valor. Lo que para ti puede parecer una frase rápida, para otra persona puede significar mucho.
Dios quiere que seas una persona en quien otros puedan confiar.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Las promesas deben cumplirse porque nuestras palabras tienen valor.
¿Alguna vez prometiste algo y después lo olvidaste?
¿Cómo te sientes cuando alguien no cumple algo que te prometió?
¿Por qué es importante pensar antes de prometer algo?
¿Qué puedes hacer para ser una persona más confiable?
Muchas veces olvidamos promesas pequeñas porque parecen poco importantes para nosotros. Pero otras personas sí las recuerdan y las esperan. Dios quiere que nuestras palabras sean sinceras y que podamos cumplir aquello que prometemos.
🎯 Reto de hoy:
Hoy recuerda algún compromiso o promesa que hayas hecho y busca la manera de cumplirla.
Versículo clave: Eclesiastés 5:5
“Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.”.”
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