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CORAZONES AGRADECIDOS

23 ago 2025
2 min de lectura

Actualizado: 9 abr

Leer: Salmo 78:10-22


“Luis”, llamó mamá, “¿podrías venir a secar estos platos, por favor?”


“¿No puede hacerlo Lucía?”, preguntó Luis. “


¡Estoy harto de secar los platos!”


Lucia hizo un gesto de fastidio y dijo -- “Siempre estás harto de alguna cosa”.


Papá levantó la mirada de su computadora.


“Parece que la enfermedad de estar ‘hartos de alguna cosa’ es demasiado común en esta casa”, señaló.


“Estamos tan mal como los israelitas que se quejaban constantemente, a pesar de todas las cosas buenas que Dios hacía por ellos”.


Mamá asintió. “Tengo una idea para un juego que nos ayudará a aprender a dejar de quejarnos.


Cuando alguno de nosotros sea sorprendido diciendo que está harto de algo, debemos decir que estamos agradecidos precisamente por esa misma cosa”.


“Está bien”, dijo Lucía. “¡A mí no me van a sorprender!” Pero lo único que Luis dijo fue: “¡Ja!”


Al día siguiente, Lucía caminó a la escuela con una mochila repleta. “¡Estoy harta de tener tantas tareas!”, expresó.


“¿De veras?”, preguntó Luis. “¿Y qué parte de tus tareas te hace estar agradecida?”, preguntó con una sonrisa pícara.


“¡Oh, no!” Lucía se rio y sacudió su cabeza. “Supongo que estoy agradecida porque mis tareas me ayudan a entender mejor lo que estamos aprendiendo en la escuela”.


Un poco más tarde, Lucía se tropezó con su hermano cuando este caminaba hacia una mesa con un vaso de jugo. “


¡Nunca te fijas por dónde vas!”, gritó el niño mientras buscaba una servilleta para limpiar el jugo derramado en su camisa. “¡Me tienes harto!”


“Lo siento, Luis”, le dijo Lucía. Luego ella sonrió maliciosamente. “Pero ¿qué parte de mí te hace estar agradecido?”


Luis puso una mirada de desconcierto por un rato. “Bueno, supongo que estoy agradecido de que no tengas una hermana gemela”, respondió finalmente.


Lucía se enfadó y empezó a perseguirlo.


“Bueno, bueno”, dijo Luis con una carcajada, deteniendo la persecución que tenía lugar alrededor de la mesa de la cocina.


“Estoy agradecido porque siempre estás dispuesta a ayudarme con mis quehaceres de la casa cuando estoy enfermo”.


Lucía sonrió. “Eso está mejor”.


“Parece que ambos ya tienen dominado el juego”, notó mamá, quien había escuchado todo desde la sala.


“Me parece que el juego de las quejas les está ayudando a ver las bendiciones que Dios ha puesto en sus vidas.


Cuando nos enfocamos en todo lo que Él nos ha dado, y en todo lo que Jesús ha hecho por nosotros, pronto encontraremos que, en realidad, no hay nada de qué quejarse”.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de Hoy: ¡SEAMOS AGRADECIDOS EN LUGAR DE QUEJARNOS!


Cuando dejamos de quejarnos y aprendemos a dar gracias, descubrimos que Dios ya ha puesto muchas bendiciones en nuestra vida. Agradecer nos ayuda a ver todo lo bueno que tenemos y nos llena de alegría.


VERSICULO CLAVE: FILIPENSES 2:14

Haced todo sin murmuraciones y contiendas.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖




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