Detente por alguien
Lo impactante de esta historia es que el sacerdote y el levita vieron al hombre herido. El problema no fue falta de información; fue que continuaron su camino. Nosotros también podemos acostumbrarnos a ver necesidades sin detenernos: alguien que está atravesando un duelo, una persona mayor que necesita compañía, un compañero que está pasando una crisis o alguien que simplemente necesita ser escuchado. Podemos tener agendas tan llenas que el dolor ajeno termina convirtiéndose en algo que observamos mientras seguimos caminando.
El samaritano también “iba de camino”. Tenía un destino, planes y seguramente responsabilidades, pero cuando vio al hombre herido permitió que la misericordia modificara su agenda. Se acercó, vendó sus heridas, utilizó sus propios recursos y lo llevó a un lugar seguro. La compasión bíblica no termina cuando decimos: “Qué triste lo que está viviendo”. La verdadera misericordia busca una manera de acercarse. Algunas veces será dando tiempo; otras, escuchando, ayudando económicamente, llevando comida, haciendo una llamada o simplemente permaneciendo al lado de alguien.
También debemos aprender a mirar a quienes normalmente pasaríamos de largo. El hecho de que Jesús colocara a un samaritano como ejemplo era significativo, porque existía una profunda hostilidad entre judíos y samaritanos. Jesús estaba mostrando que el amor al prójimo atraviesa nuestras barreras y preferencias. No ayudamos solamente a quienes conocemos, nos agradan o pueden devolvernos el favor. A veces Dios pondrá delante de nosotros a alguien muy diferente, y nuestra fe tendrá la oportunidad de convertirse en misericordia concreta.
Tal vez no puedas resolver todos los problemas que encuentres, y Dios tampoco te está pidiendo cargar con cada necesidad del mundo. Pero sí puedes mantener un corazón sensible para reconocer cuándo debes detenerte. En una vida acelerada, amar al prójimo muchas veces comienza haciendo algo aparentemente sencillo: prestar atención. Mira a tu alrededor. Escucha con cuidado. Pregunta cómo está alguien y espera realmente su respuesta. Quizá hoy tienes mucho que hacer, pero puede existir una persona en tu camino para quien unos minutos de tu tiempo signifiquen muchísimo.
Reflexión
El sacerdote vio. El levita vio. El samaritano también vio.
La diferencia fue que uno decidió acercarse.
Podemos estar rodeados de personas y aun así dejar de percibir lo que están viviendo. La misericordia comienza cuando dejamos de mirar únicamente nuestro camino y aprendemos a observar también a quien está herido a nuestro lado.
Preguntas para reflexionar
¿Hay alguien cerca de ti cuya necesidad has visto, pero ante la cual has seguido de largo?
¿Tu agenda está tan llena que ya casi nunca tienes tiempo para detenerte por otra persona?
¿Tiendes a ayudar solamente a quienes conoces o también estás dispuesto a mostrar misericordia a alguien diferente a ti?
¿Qué acción concreta puedes hacer esta semana para acercarte a alguien que necesita ayuda?
Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.
Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.
Haz clic en la imagen si deseas saber cómo ser salvo y cómo puedes ir al cielo.











Comentarios