top of page

Dadores alegres: ofrendando con un corazón sincero

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 9 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: 2 Corintios 9:7


Samuel era un niño al que le gustaba mucho guardar lo que tenía. Cada vez que su mamá le daba unas monedas para la ofrenda de la iglesia, él pensaba:


—Si las guardo, después podré comprarme un juguete o unas papas.


Así que, en lugar de ponerlas en la cajita de la escuela dominical, las escondía en su bolsillo. Al principio nadie lo notaba, pero con el tiempo, su corazón empezó a sentirse incómodo.

Un domingo, mientras todos los niños pasaban al frente con una sonrisa, Samuel fingió buscar en sus bolsillos y dijo en voz baja:


—Se me olvidó mi ofrenda.


Su maestra no le dijo nada, pero él sintió que sus palabras no eran verdad. Ese día, al salir de la iglesia, corrió a la tienda y gastó las monedas en una bolsa de dulces. Sin embargo, mientras los comía, no sentía alegría; por el contrario, algo en su interior le decía que había hecho mal.


Esa semana, durante la cena, su papá compartió con la familia la lectura de 2 Corintios 9:7: “Dios ama al dador alegre”. Explicó que la ofrenda no es un castigo ni una obligación, sino una oportunidad de mostrar gratitud por lo que Dios nos da cada día.


Samuel bajó la cabeza y recordó todos los domingos en los que había preferido quedarse con las monedas para sí mismo. Esa noche, acostado en su cama, no pudo dormir tranquilo. Finalmente, se levantó, tomó las monedas que había guardado en un cajón y oró:


—Señor, perdóname por ser egoísta y por mentir. Yo quiero darte con alegría y con un corazón agradecido. Ayúdame a obedecerte y a confiar en que Tú me das todo lo que necesito. En el nombre de Jesús, Amén.


El siguiente domingo, Samuel se preparó diferente. Antes de salir a la iglesia, buscó un sobre y colocó con cuidado las monedas que había guardado. Esta vez no las escondió ni las pensó gastar. Cuando llegó el momento de la ofrenda, caminó al frente con una sonrisa, entregó el sobre y sintió en su corazón una paz muy grande.


Su maestra notó el cambio y le dijo con dulzura:


—Samuel, lo más importante no es cuánto damos, sino que lo hagamos con alegría. Dios mira tu corazón.


Ese día, Samuel entendió que ofrendar no es perder, sino sembrar en la obra de Dios. Descubrió que cuando damos con gratitud, Dios llena nuestro corazón de gozo y multiplica lo poco que tenemos para bendecir a otros. Desde entonces, cada vez que recibe algo, aparta una parte para el Señor, recordando que todo lo que tiene viene de Él.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: La alegría de dar nace en un corazón agradecido.


  • ¿Alguna vez has guardado para ti lo que sabías que debías dar a Dios?

  • ¿Por qué crees que el Señor se agrada de los que dan con alegría?

  • ¿Cómo puedes mostrar gratitud a Dios con lo que tienes, aunque parezca poco?


Dar con alegría significa reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios y que nada es verdaderamente nuestro, sino que somos administradores de lo que Él nos confía. Cuando ofrendamos con un corazón agradecido, estamos declarando con hechos que confiamos en que Él es nuestro proveedor fiel, y que nunca nos dejará faltar lo necesario.


No se trata de dar grandes cantidades para impresionar a otros, sino de ofrecer con sinceridad y gratitud, aunque sea poco, sabiendo que para Dios lo importante es la disposición del corazón. Él no mira la mano que da, sino la intención con la que damos.


Cuando damos con gozo, sembramos en la obra de Dios, y el Señor promete multiplicar lo que ofrecemos para bendición de muchos. Además, al ser generosos, nuestro corazón se va liberando del egoísmo y del afán de retener, y descubrimos una alegría mayor: la de compartir, bendecir y obedecer a nuestro Padre.


La verdadera felicidad no está en acumular ni en guardar solo para nosotros, sino en vivir con la confianza de que, al dar en obediencia, abrimos la puerta para que Dios se glorifique en nuestras vidas. Dar con alegría es una forma de adoración, porque reconocemos que Él es digno de recibir lo mejor de nosotros.


Versículo clave: 2 Corintios 9:7

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
La voz que te protege aunque no lo entiendas

Lectura bíblica: Efesios 6:1–3 A Leonel  le encantaba andar en bicicleta por la colonia. Sentía libertad. Sentía emoción. Sentía que ya era grande. Un sábado por la tarde, su papá le dijo: —Puedes sal

 
 
 
Un amigo que advierte, ama de verdad

Lectura bíblica: Proverbios 27:6 A Sebastián  le gustaba juntarse con su mejor amigo, Andrés . Jugaban fútbol, hacían tareas juntos y hasta iban a la iglesia los domingos. Pero un día algo cambió. En

 
 
 
El amor más grande que existe

Lectura bíblica: Juan 3:16 En la escuela de Daniel , todos estaban emocionados porque se acercaba el Día del Amor y la Amistad. Habían llevado tarjetas, dulces y pequeños regalos para sus amigos. Dani

 
 
 

Comentarios


Desde nuestro ministerio familiar, trabajamos con amor para ayudarte a crecer espiritualmente.

¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

Contacto

c8748cef-fdad-4835-8d22-6a680b4a8076.png

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
(Proverbios 22:6)

bottom of page