Cumple tus promesas
Números capítulo 30 versículos 1 y 2, dice:
“Habló Moisés a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado.
Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.” (RVR1960)
¿Alguna vez has prometido algo y después te has arrepentido de haberlo dicho?
Tal vez le prometiste a tu mamá que ordenarías tu habitación, a tu hermano que jugarías con él o a un amigo que le devolverías algo prestado.
¡Pero cuando llegó el momento de cumplir, aparecieron las excusas!
«¡Es que se me olvidó!», «¡Estoy muy cansado!» o la famosa frase: «¡Al ratito lo hago!».
En el libro de Números, Dios enseñó al pueblo de Israel algo muy importante: las promesas no deben tomarse a la ligera.
Cuando una persona hacía un voto delante de Dios, debía comprender que sus palabras tenían valor y que no podía romperlo simplemente porque había cambiado de opinión.
Niños, nuestras palabras también tienen valor. Cuando prometemos algo, estamos dando a otra persona una razón para confiar en nosotros.
Imagina que un niño llamado Daniel promete ayudar a su papá a lavar el automóvil. Pero cuando llega el momento, prefiere quedarse jugando videojuegos.
Su papá termina haciendo todo el trabajo solo. Quizá Daniel piense que no ocurrió nada grave, pero su promesa incumplida puede lastimar la confianza que su papá había depositado en él.
Es como construir un puente entre dos personas. Cada promesa cumplida fortalece ese puente, pero cuando faltamos constantemente a nuestra palabra, la confianza comienza a debilitarse.
Por eso, antes de prometer algo, debemos pensar si realmente podremos cumplirlo.
Es mejor hablar con sinceridad que prometer algo solamente para quedar bien.
Y si alguna vez incumples una promesa, reconoce tu error, pide perdón y procura reparar el daño. Recuerda también que nunca debes cumplir una promesa que implique hacer algo malo, peligroso o guardar un secreto que pueda lastimarte.
A diferencia de nosotros, Dios siempre es fiel a sus promesas. Él prometió enviar un Salvador y cumplió su palabra mediante Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó. Por su gracia podemos recibir el perdón y la vida eterna mediante el arrepentimiento y la fe en Jesús.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy:
Dios enseñó a los israelitas que debían tomar en serio los compromisos que hacían delante de Él.
Una persona confiable procura cumplir lo que promete. No debemos utilizar nuestras palabras solamente para agradar a los demás, sino hablar con sinceridad y responsabilidad.
¿Qué enseñó Dios a los israelitas acerca de sus promesas?
¿Por qué es importante cumplir lo que decimos?
¿Qué sucede cuando una persona rompe constantemente sus promesas?
¿Qué debes hacer si prometiste algo y no lo cumpliste?
Reflexión:
Las promesas pueden ser fáciles de pronunciar, pero cumplirlas requiere responsabilidad y esfuerzo.
Tu palabra tiene valor. No prometas por emoción algo que después no estés dispuesto a cumplir.
Recuerda que Dios es fiel y que nosotros debemos aprender a reflejar esa fidelidad en nuestras decisiones.
🎯 Reto de hoy:
Piensa en alguna promesa o compromiso que tengas pendiente.
Si es algo bueno y todavía puedes cumplirlo, ¡hazlo hoy!
Y antes de hacer una nueva promesa, pregúntate si realmente podrás mantener tu palabra.
Versículo clave: Números 30:2
“Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.” (RVR1960)
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