Cuidar a quien nos cuida
- Tesoros en el cielo

- 8 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:12–13
Mateo iba a la iglesia desde pequeño. Conocía los cantos, los juegos de la escuelita bíblica y hasta el orden del servicio. Pero había algo que nunca había pensado de verdad: el trabajo tan grande que hacían sus pastores.
Para él, el pastor solo era el que predicaba los domingos.
Un día, Mateo escuchó a unos adultos hablar a la salida del templo:
—El pastor ya no es como antes… —Siempre anda ocupado… —Nunca tiene tiempo…
Mateo no entendía bien, pero esas palabras se quedaron guardadas en su mente.
Esa semana, en la iglesia, vio al pastor salir rápidamente después del servicio. Ni siquiera se despidió.
—Seguro no se acuerda de mí —pensó Mateo con tristeza.
En casa, su mamá notó que estaba callado.
—¿Qué tienes, hijo?
Mateo dudó, pero luego dijo:
—Mamá… ¿los pastores también se cansan? ¿También se ponen tristes?
Su mamá lo miró con ternura, lo sentó a su lado y abrió su Biblia en 1 Tesalonicenses 5:12–13.
Leyó despacio:
“Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros…y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra.”
Luego le explicó:
—Hijo, los pastores trabajan más de lo que imaginamos. Oran por las familias, visitan a los enfermos, ayudan a quien está pasando problemas, preparan cada enseñanza con esfuerzo. Muchas veces cargan con dolores que no son suyos, y aun así siguen sirviendo con amor.
Mateo abrió los ojos.
—¿Ellos también lloran? —preguntó.
—Claro que sí —respondió su mamá—. También se cansan, se preocupan, sienten miedo, tristeza… y a veces se sienten solos. Por eso Dios nos manda a amarlos, respetarlos y orar por ellos.
Esa noche, Mateo se quedó pensando en todo lo que su pastor hacía en silencio.
Recordó las veces que el pastor había orado por los enfermos. Las veces que abrazó a quien lloraba. Las veces que predicó con alegría aun cuando se notaba cansado.
Antes de dormir, Mateo hizo una oración:
—Señor, cuida a mi pastor cada día. Dale fuerzas cuando esté cansado, paz cuando esté preocupado y alegría en su corazón. Protégelo junto con su familia y ayúdalo a seguir sirviéndote con amor. Gracias por su vida. En el nombre de Jesús, amén.
Los días pasaron… Y Mateo empezó a ver a su pastor con otros ojos.
Ya no lo veía solo como “el que predica”.Ahora lo veía como alguien que también necesita amor.
Un domingo, Mateo vio al pastor sentado solo en una banca, con la cabeza agachada.
Sintió algo en el corazón.
Se acercó despacio y dijo:
—Pastor… mi mamá me enseñó que es bueno orar por usted. Yo ya lo hago.
El pastor levantó la mirada con sorpresa. Sonrió con los ojos llenos de emoción.
—Gracias, Mateo… No sabes cuánto lo necesitaba.
Desde ese día, Mateo comenzó a orar por su pastor todas las noches: por su salud, por su familia, por sus fuerzas, por su ánimo.
Y algo hermoso empezó a ocurrir:
Mientras Mateo oraba por su pastor, su propio corazón también se llenaba de amor.
Un día, su mamá le preguntó:
—¿Qué aprendiste de todo esto, hijo?
Mateo respondió con una sonrisa:
—Que el pastor también necesita que lo cuiden… y que orar por él es una forma de quererlo.
Y entendió una verdad que nunca olvidaría:
Dios cuida a los pastores… y nosotros los cuidamos con amor, respeto y oración.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Orar por tu pastor es cuidar a quien cuida de ti.
¿Saludas a tu pastor con respeto y cariño?
¿Has orado alguna vez por él o por su familia?
¿Crees que tu pastor también se cansa y se pone triste a veces?
¿Te gustaría que alguien orara por ti cuando estés cansado?
Hoy aprendimos que nuestros pastores no son solo predicadores, sino siervos de Dios que trabajan día y noche para cuidar las almas de la iglesia. Ellos oran, aconsejan, visitan, animan, sufren con los que sufren y celebran con los que se alegran. Amar a nuestros pastores es obedecer a Dios, porque Él nos pide que los tengamos en estima, respeto y amor. Cuando oramos por nuestros pastores, los fortalecemos espiritualmente, los levantamos en los momentos difíciles y participamos en la obra de Dios junto con ellos. Orar por el pastor es amar a la iglesia, porque el pastor es quien la cuida.
🎯 Reto de hoy:
Hoy, antes de dormir, ora por tu pastor y por su familia.
Recuerda esto:
La oración es una forma de amor que llega directo al corazón.
Versículo clave: 1 Tesalonicenses 5:12–13
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
Es Hora de Orar...
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