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Cuida tus palabras

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 1 ago 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: Efesios 4:29 y Colosenses 4:6


Samuel era un niño alegre y muy creativo. Le encantaba jugar fútbol en la calle con sus amigos, y siempre inventaba juegos nuevos. Pero tenía un gran problema: cuando se enojaba, decía palabras feas sin pensar.


Una tarde de sábado, estaban jugando un partido intenso. Samuel corría hacia la portería, pero su amigo Lucas le quitó el balón justo antes de que pudiera anotar.


—¡Eres un tramposo! —gritó Samuel con enojo, y sin darse cuenta soltó una mala palabra que había escuchado en la escuela.


Todos se quedaron en silencio.


Lucas bajó la cabeza y se fue del juego. Samuel sintió un nudo en el estómago, pero su orgullo no le permitió disculparse en ese momento.


Al llegar a casa, su mamá notó su cara triste.


—¿Qué pasó, hijo? —preguntó mientras le daba un vaso de agua.


Samuel se sentó en la mesa y dijo con voz baja:


—Le grité a Lucas y dije algo feo… creo que lo hice sentir mal.


Su mamá se sentó a su lado y le dijo:


—Hijo, las palabras son como flechas. Una vez que las lanzamos, no podemos regresarlas. Pueden hacer sonreír a alguien o pueden herirlo profundamente.


El domingo, en la iglesia, el maestro de escuela dominical habló de la importancia de cuidar nuestra boca. Llevó una vela encendida y les dijo:


—Las palabras son como el fuego: si las usamos bien, dan luz y calor; si las usamos mal, pueden quemar y destruir.


Samuel recordó lo que había pasado con Lucas y sintió que Dios le estaba hablando directamente. Esa noche, en su oración, le dijo:


—Dios, perdóname por las palabras que dije. Ayúdame a hablar con amor y no a herir a los demás. En el nombre de Jesús, Amén.


Al día siguiente, Samuel buscó a Lucas.


—Perdón por lo que dije. Me equivoqué —dijo con sinceridad.


Lucas lo miró en silencio unos segundos y luego sonrió.


—Está bien, Samuel. Somos amigos.


Ese día, Samuel entendió que hablar con amabilidad no solo agradaba a sus amigos, sino también a Dios. Cada vez que sentía ganas de decir algo feo, recordaba la vela encendida y cómo quería que sus palabras fueran luz, no fuego que destruye.


Con el paso de las semanas, sus amigos notaron el cambio.


—Samuel ya no dice cosas feas cuando se enoja —comentó Sofía, la vecina.


—Sí —dijo Lucas sonriendo ,ahora habla como un verdadero amigo.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Habla con amor y no lastimes con tus palabras.


¿Qué tipo de palabras salen de nuestra boca durante el día: palabras que lastiman o palabras que animan?

Las palabras que usamos cada día son como semillas que sembramos en el corazón de los demás. Si sembramos palabras amables, crecerán flores de alegría, confianza y amor. Si sembramos malas palabras, crecerán espinas de dolor, enojo y resentimiento.


Hablar con respeto no significa que nunca nos enojemos, significa que decidimos controlar nuestra boca y entregar nuestro corazón a Dios antes de responder.


Cuando cuidamos lo que decimos:

  1. Mostramos que Jesús vive en nosotros.

  2. Protegemos el corazón de quienes nos rodean.

  3. Evitamos cargar con culpa por palabras que no podemos regresar.

  4. Sembramos paz en lugar de enojo.


Recuerda siempre: nuestra boca es un reflejo de nuestro corazón. Si lo llenamos con la Palabra de Dios, nuestras palabras serán como luz para los demás.


Efesios 4:29

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.


Colosenses 4:6

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

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(Proverbios 22:6)

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