Cuando tu amigo está triste y no sabes qué decir
- Tesoros en el cielo

- 20 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:11
Martina era una niña alegre, creativa y muy atenta con las personas que quería. Siempre tenía ideas divertidas para jugar, canciones nuevas para compartir y muchas ocurrencias que hacían reír a todos. Pero un día, notó que su mejor amiga, Lía, no era la misma.
Ya no se reía en clase. No se acercaba al recreo. Y en lugar de dibujar corazones y flores como solía hacerlo, ahora hacía nubes grises y gotas de lluvia.
—¿Te pasa algo? —le preguntó Martina con preocupación.
—Nada —respondió Lía, forzando una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
Martina sabía que algo no estaba bien. Esa noche, en su casa, le preguntó a su mamá:
—¿Qué hago cuando una amiga está triste y no me quiere contar por qué?
Su mamá le contestó con sabiduría:
—A veces, no necesitas respuestas. Solo necesitas estar ahí. Ser su compañía. Animarla con tu amor. Cuando alguien está triste, tu presencia puede ser más valiosa que mil palabras.
Martina pensó en eso y fue a su cuarto. Tomó una caja pequeña, la decoró con estrellitas, y adentro puso varias notitas de colores. En cada una escribió algo especial:
Estoy orando por ti.
Hoy Dios me recordó cuánto te ama.
No estás sola.
Puedes contar conmigo para lo que necesites.
Jesús nunca se olvida de ti.
Al día siguiente, se la dio a Lía sin decir mucho. Solo le sonrió y le dejó la cajita en su pupitre.
Durante el almuerzo, Lía se le acercó con lágrimas en los ojos.
—Mi papá está enfermo —le dijo en voz baja—. Yo no quería que nadie lo supiera… pero me sentía muy sola. Gracias por no ignorarme.
Martina la abrazó con ternura. No necesitó dar un consejo largo, ni una solución mágica.
Solo su amistad, su oración y su pequeño acto de amor fueron suficientes para comenzar a sanar el corazón de Lía.
Desde entonces, Martina aprendió algo que nunca olvidaría: animar a otros también es una forma de servir a Dios.
Con el tiempo, Lía fue mejorando. Aunque su situación no cambió de inmediato, su corazón ya no se sentía solo. Y todo comenzó con una oración sincera y unas palabras de aliento.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Anima a tus amigos. Dios puede usarte para darles esperanza.
¿Has notado a algún amigo triste últimamente? ¿Qué podrías hacer tú para animarlo? ¿Qué tipo de palabras ayudan a levantar el ánimo de otros? ¿Has orado alguna vez por un amigo que está pasando por un problema? ¿Cómo crees que Jesús animaría a alguien que está triste?
No necesitas tener todas las respuestas para ser un buen amigo. A veces, una sonrisa, una oración, una palabra escrita con amor o simplemente estar presente puede cambiar el día de alguien. Cuando animas a otros, estás sembrando esperanza, y eso hace que el corazón de Jesús sonría.
Versículo clave: 1 Tesalonicenses 5:11
Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios