Cuando no sabes qué más hacer, ora
- Tesoros en el cielo

- 21 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Filipenses 4:6
Sofía era una niña sensible, de corazón noble y con una fe muy especial. Siempre tenía una sonrisa para todos, le gustaba cantar en la iglesia y anotaba versículos en una libreta que llevaba a todos lados. A pesar de su corta edad, hablaba con Dios como quien habla con un amigo muy cercano.
Un lunes por la mañana, algo cambió.
Al llegar a clases, su mejor amigo, Damián, estaba sentado solo, con los brazos cruzados y la mirada perdida. No saludó como de costumbre ni rió con los demás. Durante el receso, no quiso jugar. Sofía se acercó y le preguntó con cariño:
—¿Todo bien?
Damián negó con la cabeza, pero no dijo nada.
Sofía se sintió impotente. No sabía si debía insistir, abrazarlo, quedarse en silencio o simplemente alejarse. Esa tarde, en casa, habló con su papá:
—Papá… siento que algo le pasa a Damián, pero no me dice nada. Quiero ayudarlo, pero no sé cómo.
Su papá le respondió con sabiduría:
—Hija, a veces no podremos hacer mucho con nuestras palabras, pero podemos hacer mucho con nuestras oraciones. Cuando no sabemos qué hacer, lo mejor que podemos hacer es orar y confiar.
Esa noche, Sofía se encerró en su cuarto, sacó su libreta de versículos, escribió el nombre de su amigo y oró:
—Dios, tú conoces el corazón de Damián. Yo no sé qué le pasa, pero tú sí. Ayúdalo. Dale paz, abrígalo con tu amor y no lo dejes sentirse solo. En el nombre de Jesús, Amén.
A la mañana siguiente, Sofía llevó a la escuela una pequeña carta para Damián. No tenía dibujos bonitos ni colores llamativos, solo unas pocas palabras escritas con sinceridad:
“Estoy orando por ti. Jesús te ama y yo también. Puedes confiar en Él.”
La dejó sobre su pupitre sin decir nada. Damián la leyó en silencio. No dijo nada ese día, ni al siguiente.
Pero al tercer día, cuando nadie lo esperaba, se acercó a Sofía con lágrimas en los ojos y le dijo:
—Mi hermano está muy enfermo y mis papás no me cuentan mucho… solo escucho cosas.
Me he sentido con miedo, triste… Pero cuando leí tu carta, fue como si algo se encendiera dentro de mí. Me sentí… menos solo.
Sofía no lo abrazó. No le dio un sermón. Solo sonrió, y con una voz tranquila respondió:
—Dios está contigo. Yo seguiré orando.
Desde ese día, algo cambió en Damián. Su sonrisa no volvió de inmediato, pero poco a poco dejó de esconderse, volvió a hablar y a jugar. No porque la situación de su casa se resolviera mágicamente, sino porque su corazón empezó a llenarse de esperanza.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Ora y confía. Jesús escucha.
¿Qué puedes hacer cuando alguien a quien amas está triste y no quiere hablar? ¿Crees que Dios puede escuchar tus oraciones, aunque sean cortitas? ¿Cómo te sentirías si alguien te dijera: “Estoy orando por ti”?
Cuando no entiendas qué hacer, ora. Cuando un amigo esté triste, ora. Cuando no tengas palabras, ora. Jesús siempre escucha. Y confiar en Él puede cambiar un corazón cansado por uno lleno de esperanza.
Versículo clave: Filipenses 4:6
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios