Cuando las redes me alejan de lo importante
- Tesoros en el cielo

- 12 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: 1 Corintios 6:12
Martín era un niño alegre, creativo y lleno de energía. Le encantaba jugar en el parque, inventar juegos con sus amigos y ayudar a su papá en el jardín. Pero todo cambió el día que recibió una tablet como regalo de cumpleaños. Al principio solo la usaba un rato, pero poco a poco empezó a pasar más y más tiempo viendo videos, jugando y revisando redes sociales.
Al principio parecía algo sin importancia, pero pronto comenzaron los cambios: dejó de salir con sus amigos, ya no ayudaba en casa como antes, y en la escuela dominical estaba distraído, pensando en el siguiente video que vería.
Una tarde, sus amigos lo invitaron a jugar fútbol. Él respondió:
—No puedo, estoy ocupado.
En realidad, estaba viendo una transmisión en vivo de su youtuber favorito. Ese “ocupado” se volvió una excusa frecuente para evitar cualquier actividad que no tuviera que ver con su pantalla.
Un domingo en la iglesia, su maestra de escuela dominical le pidió que leyera un versículo.
Martín, tan distraído, no se dio cuenta que ya era su turno. Buscó en su Biblia, pero no encontraba el pasaje. Se sintió avergonzado: se dio cuenta que hacía semanas no la abría para leer por sí mismo.
Esa tarde, su papá lo llamó para ayudarle a plantar flores en el jardín. Mientras trabajaban, le dijo con paciencia:
—Hijo, las redes sociales y la tecnología pueden ser útiles y divertidas, pero si les das más tiempo que a Dios, a tu familia y a tus responsabilidades, te robarán lo más valioso: tu tiempo, tu atención y tus relaciones.
Martín guardó silencio. Esa noche, recordó momentos recientes: oportunidades de jugar con sus amigos, ayudar en casa, leer la Biblia… todas perdidas por estar conectado. Tomó su Biblia y leyó: “Yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Corintios 6:12).
En ese momento entendió que no era dueño de su tiempo; las redes lo estaban controlando. Se arrodilló junto a su cama y oró:
—Señor, perdóname por dejar que las redes me controlen. Ayúdame a poner límites y a darte a Ti y a mi familia el lugar más importante. En el nombre de Jesús, Amén.
Con el tiempo, Martín cambió sus hábitos: estableció horarios para usar su tablet, comenzó a pasar más tiempo con su familia, retomó la lectura diaria de la Biblia y volvió a disfrutar de los juegos con sus amigos. Descubrió que la vida real, con personas de verdad, es mucho más valiosa que cualquier pantalla.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: No dejes que las redes te dominen.
¿Pasas más tiempo en redes que con Dios y tu familia?
¿Podrías usar las redes de una manera que honre a Dios?
¿Estas dispuesto a poner límites para no ser esclavo de una pantalla?
Las redes sociales pueden ser divertidas y útiles, pero si les damos demasiado tiempo, pueden alejarnos de Dios, de nuestra familia y de las cosas importantes. No está mal usarlas, pero sí es peligroso cuando ocupan el primer lugar en nuestro corazón. La Biblia nos recuerda que nada debe dominarnos más que el Señor.
Aprendamos a poner límites y a usar el tiempo de forma sabia: dedicar un momento para redes y mucho más tiempo para leer la Palabra, orar, ayudar en casa y compartir con quienes nos rodean. Así, en lugar de que las redes nos controlen, nosotros las usaremos para cosas que agraden a Dios.
Versículo clave: 1 Corintios 6:12
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
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