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Cuando la pereza te susurra: “Después lo haces…

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 24 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: Proverbios 13:4


Lucas era un niño muy talentoso. Sabía dibujar increíble, corría rápido en los juegos, y tenía buena memoria para los versículos bíblicos. Pero había algo que siempre lo hacía tropezar:

La pereza.


Cada vez que su mamá le decía:


—Lucas, es hora de recoger tus juguetes.


Él respondía sin moverse del sillón:


—Sí… en un ratito.


Cuando su papá le pedía que sacara la basura:


—Sí… ahorita, solo termino este video.


Y así pasaban los minutos, y las horas… y a veces, las cosas nunca se hacían.


Un domingo en la Escuela Dominical, su maestra trajo una caja misteriosa.


—Hoy hablaremos de un enemigo silencioso que a veces vive dentro de nosotros —dijo—. Y para eso traje algo especial.


Sacó de la caja un peluche que parecía muy flojo, con los ojos cerrados y una cara de flojera total.


—Este es “Don Pereza” —explicó—.


Él siempre te dice: “Más tarde”, “No importa”, “Es mucho esfuerzo”. Y cuando lo escuchas muchas veces… terminas sin hacer nada bueno.


Lucas se rio, pero en el fondo… sintió que ese muñeco hablaba de él.


Esa misma tarde, al llegar a casa, volvió a sus costumbres: se acostó en el sillón, se puso a ver caricaturas y dejó sus cosas tiradas por todos lados.


Pero algo no lo dejaba tranquilo. Recordó un versículo que la maestra había escrito en la pizarra:


El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.”(Proverbios 13:4)


Esa noche, antes de dormir, abrió su Biblia y volvió a leer ese versículo. Y fue como si Dios le hablara al corazón:


—Lucas, tengo muchos sueños para ti… pero no crecerán si los dejas para mañana. La obediencia no puede esperar.


Se quedó en silencio, y luego oró:


—Dios, sé que he sido flojo. Perdóname por tantas veces que digo “más tarde” y nunca hago nada. Ayúdame a ser diligente, a usar mi tiempo para cosas buenas, y no dejar que la pereza apague lo que tú quieres hacer en mí. En el nombre de Jesús, Amén.


Al día siguiente, su mamá se sorprendió al ver que Lucas se levantó temprano, tendió su cama, y ayudó a su hermanita a preparar su mochila.


—¡Guau! ¿Y tú quién eres y qué hiciste con mi hijo?


—bromeó su papá.


Lucas rió.


—Hoy decidí que Don Pereza ya no va a vivir aquí.


Desde ese día, Lucas no se volvió perfecto… a veces aún se distraía. Pero cada vez que escuchaba esa vocecita que decía “hazlo después”, recordaba que Dios le había dado fuerzas para hacerlo ya.


Y cada vez que obedecía con rapidez, sentía una alegría distinta: no solo por hacer lo correcto, sino porque sabía que estaba honrando a Dios con sus acciones.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: La pereza te detiene, la obediencia te bendice.


¿Qué cosas estás dejando para después? ¿Sabías que cada vez que obedeces a tiempo, estás entrenando tu carácter? ¿Y que incluso Dios se alegra cuando eres diligente en lo pequeño?

La pereza parece inofensiva, pero poco a poco te aleja de las oportunidades y bendiciones que Dios tiene para ti. Cuando obedeces con rapidez y haces las cosas con esfuerzo y alegría, estás demostrando que quieres agradar a Dios no solo con palabras, sino con tus acciones. La diligencia abre puertas, mientras que la pereza las cierra.


Versículo clave: Proverbios 13:4

El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

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(Proverbios 22:6)

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