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Crecer en Cristo: dando pasos firmes en la fe

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 4 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:2


Andrés era un niño lleno de energía y risas, pero cuando se trataba de las cosas de Dios, siempre encontraba una excusa. Sus papás le habían regalado una Biblia ilustrada, con colores y dibujos llamativos, pero casi nunca la abría. Prefería pasar horas jugando videojuegos o viendo caricaturas en la televisión.


Cuando su mamá le pedía que leyera un pasaje, él se encogía de hombros y respondía:


—Mamá, eso es aburrido. Mejor lo hago después.


Y ese “después” casi nunca llegaba. En la iglesia, durante la clase de escuela dominical, a veces se distraía haciendo dibujitos en su cuaderno o molestando a sus amigos en lugar de escuchar la lección.


Un domingo, la maestra les leyó 1 Pedro 2:2 y les explicó con paciencia:


—Así como un bebé necesita leche para crecer fuerte y sano, nosotros necesitamos alimentarnos con la Palabra de Dios para crecer espiritualmente. Si no lo hacemos, nos quedamos débiles y fácilmente caemos en el pecado.


Andrés sonrió nervioso y pensó para sí mismo: Eso no me pasa a mí, yo estoy bien. Pero esas palabras se quedarían grabadas en su mente.


Esa misma semana ocurrió algo que lo hizo reflexionar profundamente. En la escuela, un compañero le hizo una broma pesada. Andrés se llenó de enojo y le gritó palabras feas, empujándolo delante de todos. El maestro se dio cuenta y lo regañó, y sus amigos se alejaron de él por un rato. Al regresar a casa, se sintió vacío y confundido. Esa noche, mientras intentaba dormir, recordó lo que su maestra había dicho: Si no te alimentas de la Palabra, te quedas débil y caes fácil en el pecado.


Con lágrimas en los ojos, Andrés reconoció que eso era exactamente lo que le había pasado. Se dio cuenta de que no leer la Biblia ni orar lo había dejado débil, incapaz de controlar su enojo. Se arrodilló al lado de su cama y oró:


—Señor, perdóname porque no he querido crecer en Ti. Me he conformado con distraerme y no he buscado tu Palabra. Dame hambre de Ti, ayúdame a obedecerte y a ser diferente. En el nombre de Jesús, Amén.


Al día siguiente, decidió empezar de nuevo. Cuando regresó de la escuela, en lugar de encender la televisión, buscó su Biblia y leyó un salmo en voz baja. También se acercó a su mamá y le pidió que lo ayudara a entender lo que leía. Poco a poco, hizo cambios: primero hacía su tarea, ayudaba en casa y luego dedicaba un tiempo para leer y orar.


No fue fácil. Algunos días sentía la tentación de volver a lo mismo, pero empezó a notar algo diferente. Cuando alguien lo molestaba, ya no reaccionaba tan rápido con enojo, sino que recordaba versículos que le daban paz. Su corazón comenzó a llenarse de alegría.

Un sábado, mientras ayudaba a su hermana pequeña con las matemáticas, ella le dijo sonriendo:


—Gracias, Andrés. Antes siempre estabas ocupado, pero ahora me ayudas mucho, te quiero hermano.


Aquellas palabras tocaron profundamente su corazón. Tiempo después, su maestro de escuela dominical lo miró y le dijo:


—Andrés, he notado que ahora participas más y prestas atención en clase. Se ve que estás creciendo en el Señor.


Ese día comprendió que crecer espiritualmente es un proceso que requiere esfuerzo, pero trae frutos visibles en la vida diaria.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Crecer en Dios es vivir alimentado de Su Palabra.


  • ¿Qué sucede si un niño deja de comer? ¿Cómo se parece eso a un cristiano que no lee la Biblia?

  • ¿Qué cosas ocupan tu tiempo y no te dejan buscar a Dios?

  • ¿Qué pequeño paso puedes empezar hoy para crecer en tu vida espiritual?


Dios no quiere que nos quedemos como niños inmaduros en la fe. Él nos llama a crecer, a fortalecernos y a vivir de manera que refleje a Cristo. Crecer espiritualmente no significa hacerlo todo perfecto, sino decidir cada día alimentarnos con la Palabra, orar y obedecer. Si descuidamos nuestro alimento espiritual, nos debilitamos y caemos fácilmente en el pecado. Pero si nos acercamos a Dios, nuestra vida cambia, nuestras actitudes mejoran y nuestro corazón se llena de gozo.


Versículo clave: 1 Pedro 2:2

desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

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Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
(Proverbios 22:6)

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