El día que descubrí al rey invisible
Actualizado: 23 abr
Lectura bíblica: Romanos 6:12
Elías no se consideraba un mal niño. Iba a la iglesia, oraba antes de dormir y hasta tenía su propia Biblia con estampitas. Pero había algo… algo que no podía controlar.
Se enojaba muy fácil. Si alguien le decía algo que no le gustaba, respondía con gritos. Si le corregían, se cerraba en su cuarto. Y aunque sabía que no estaba bien, siempre terminaba diciendo:
—¡Es que no puedo evitarlo!
Un domingo en la clase bíblica, la maestra dijo algo que lo dejó pensando:
—A veces no nos damos cuenta, pero hay un "rey invisible" que quiere mandar en nuestro corazón: el pecado.
Esa noche, Elías tuvo un sueño. Estaba dentro de un castillo oscuro. Las paredes eran grises, y todo estaba en silencio… hasta que lo vio. En el trono, había un pequeño ser con forma de aguijón. Tenía ojos brillantes y una corona torcida.
—¡Yo soy tu rey! —le gritó—. Yo decido cuándo te enojas, cuándo mientes, cuándo tratas mal. ¡Tú me obedeces!
Elías quiso decir que no… pero no podía. Se sentía débil. Cada palabra del "aguijón" era una orden que él terminaba cumpliendo.
Entonces, una luz entró por una ventana del castillo. Era como el sol… pero más brillante.
Una voz le habló con ternura:
—Elías, yo no vine a hacerte sentir culpable. Vine a liberarte. Entrégame ese trono.
Era Jesús.
—Pero… ¿cómo? —dijo Elías—. No sé cómo sacarlo. Está dentro de mí.
—Yo ya vencí al pecado en la cruz — respondió Jesús. Solo necesitas rendirme el corazón.
Cuando Elías despertó, Se arrodilló y oró como nunca antes:
—Dios, ya no quiero que el pecado gobierne mi vida. Sácalo, y reina tú. No quiero obedecer más al aguijón, te pido esto en el nombre de Jesús, Amén.
Desde ese día, Elías comenzó a notar algo: sus reacciones cambiaban. No era que nunca se enojara, pero ahora tenía fuerza para callar, para perdonar, para pensar antes de hablar.
No fue magia. Fue el Rey verdadero tomando el lugar que siempre le pertenecía.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: El pecado es como un aguijón con voz: pequeño, pero dominante.
¿Quién está reinando en tu vida?¿El aguijón… o Jesús?
El aguijón de tu vida quiere ser rey, y si no lo enfrentamos con Jesús, toma el control. Pero cuando Cristo entra en tu corazón, no viene a ser invitado… viene a ser Rey y Él toma el control.
Versículo clave: Romanos 6:12
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias.
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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