El día que dejé para después lo importante
- Tesoros en el cielo

- 22 sept 2025
- 2 min de lectura
Actualizado: 23 abr
Lectura bíblica: Proverbios 13:4
Ismael era un niño creativo. Le gustaba dibujar, inventar historias y hacer experimentos con todo lo que encontraba en casa. Pero tenía un problema: procrastinaba. O sea, dejaba todo para después.
Su mamá le decía con cariño:
—Ismael, si vas a hacer algo, hazlo ya, no lo dejes para más tarde.
Pero él siempre encontraba una excusa:
—Ahorita voy… Solo termino este juego… Después lo hago…
Un Domingo por la mañana, su maestro de escuela dominical le asignó una tarea muy especial:
—Ismael, ¿puedes preparar una pequeña presentación para contarle a los otros niños una historia de la Biblia? Tienes una semana para prepararte.
Ismael aceptó emocionado. ¡Qué honor tan grande! Iba a hablar frente a todos. Pero al llegar a casa, pensó:
“Tengo toda la semana. Mejor juego un ratito.”
Pasaron los días…
Lunes: jugo con sus amigos
Martes: jugó videojuegos.
Miércoles: vio caricaturas.
Jueves: hizo dibujos.
Viernes: se le olvidó.
Sábado: recordó la tarea, pero le dio flojera.
Domingo por la mañana: ¡no había preparado nada!
Cuando llegó a la clase, el maestro dijo:
—Ismael, ¿estás listo?
Ismael tragó saliva. Su mente estaba en blanco. Solo pudo decir:
—Lo siento… no preparé nada…
Los demás niños se quedaron callados. El maestro sonrió con paciencia, pero dijo con firmeza:
—Cuando Dios nos da una tarea, espera que seamos fieles. No se trata solo de talento, sino de responsabilidad.
Ese día, Ismael se sintió avergonzado. No porque lo regañaran, sino porque entendió que su pereza le había impedido servir a Dios.
En casa, habló con su papá:
—Papá… fallé. Me dieron una tarea para Dios, pero no la hice por flojo.
Su papá le respondió:
—Hijo, todos hemos sido perezosos alguna vez. Pero si dejamos que la pereza mande, nunca creceremos. Dios nos da oportunidades para ser responsables y mostrarle nuestro amor con obediencia.
Esa noche, Ismael oró con el corazón dolido:
—Dios, perdóname por ser perezoso. No quiero dejar tus cosas para después. Ayúdame a ser diligente y hacer lo correcto a tiempo. Quiero darte lo mejor de mí. En el nombre de Jesús, Amén.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy:La pereza te roba las oportunidades de crecer y servir a Dios. Cuando dejas todo “para después”, puedes perder momentos valiosos. Pero si pides perdón y decides cambiar, Dios te da nuevas oportunidades para hacer lo correcto.
¿Alguna vez dejaste algo importante para después? ¿Qué pasó? ¿Qué aprendiste de la historia de Ismael?
La pereza puede parecer inofensiva, pero poco a poco nos aleja de cumplir el propósito que Dios tiene para nosotros. No se trata de hacer mucho, sino de hacer lo que Dios nos pide, a tiempo y con amor.
Dios honra al que es diligente, al que hace las cosas con responsabilidad, aunque nadie lo vea.
Versículo clave: Proverbios 13: 4
El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.
Es Hora de Orar...
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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